El fisioterapeuta pediátrico aborda la funcionalidad del cuerpo del bebé, evaluando y tratando aspectos musculares, posturales, respiratorios y neuromotores que afectan la lactancia. Aquí te explico su rol en más detalle:
1. Valoración del tono muscular y postura del bebé
- Algunos bebés tienen hipotonía (bajo tono muscular) o hipertonía (tensión excesiva), lo que afecta su capacidad para mantenerse en una posición adecuada durante la lactancia.
- El fisioterapeuta puede detectar estas alteraciones y ayudar al bebé a lograr una mejor postura y estabilidad para succionar eficazmente.
2. Evaluación y tratamiento de disfunciones orofaciales
- Problemas como la anquiloglosia, una mandíbula retraída, tensión en el cuello (tortícolis), o una mala coordinación orofacial pueden dificultar la succión.
- El fisioterapeuta puede mejorar el patrón de succión y deglución, y en algunos casos preparar al bebé antes o después de una frenotomía (corte del frenillo).
3. Mejoría del patrón respiratorio
- Una respiración ineficaz o superficial interfiere con la coordinación succión-deglución-respiración.
- El fisioterapeuta puede trabajar con técnicas para mejorar el funcionamiento del diafragma y la respiración nasal, optimizando así la alimentación.
4. Acompañamiento a la madre
- Enseña a la madre cómo posicionar al bebé, cómo sostenerlo si tiene alguna alteración postural, y cómo facilitar el agarre.
- También puede detectar si el problema no es del bebé sino de la técnica de amamantamiento.
5. Prevención de complicaciones a largo plazo
Un mal patrón de succión no tratado puede derivar en:
- Problemas de alimentación complementaria.
- Trastornos del habla.
- Maloclusiones dentales.
- Alteraciones del desarrollo motor orofacial.
El fisioterapeuta actúa de forma preventiva y terapéutica, reduciendo el riesgo de estas complicaciones.
¿Cuándo es recomendable acudir a un fisioterapeuta pediátrico durante la lactancia?
- Dolor al amamantar sin causa aparente.
- Bebé que no se agarra bien o se suelta frecuentemente del pecho.
- Tomas muy largas o ineficaces.
- Reflujo persistente o cólicos intensos.
- Plagiocefalia (cabeza aplanada) o tortícolis.
- Dificultades de succión relacionadas con anquiloglosia.

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